jueves, 30 noviembre, 2023
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Alcalde ¿qué has hecho en los 100 primeros días de tu mandato?

Nervios en los gobiernos locales cuando se acercan los primeros 100 días de gestión para el Alcalde.

Una legislatura tiene 1461 días, de los que los 100 primeros son apenas el 6% de la legislatura, pero estos 100 días tienen una importancia crucial de cara a la percepción ciudadana de la capacidad de gestión, de propuesta y de acción de los nuevos gobiernos locales.

Se trate de un alcalde nuevo o un alcalde que repiten su mandato, estos cien primeros días sirven a la ciudadanía a dar respuesta a la pregunta que todos se hacen en un momento u otro de la legislatura, ¿mereció la pena votar a este alcalde o alcaldesa?

Los primeros ediles no tienen otra forma de responder a esta pregunta más que con hechos, con gestión, aunque los hay que creen que basta con contar muchas cosas y con lograr que la maquinaria administrativa local no se pare. Algo que los ciudadanos dan por hecho, por más que los alcaldes novatos crean que es un mérito de ellos.

No deja de ser bastante desalentador comprobar que son pocos los alcaldes que utilizan estos cien primeros días para definir cuál será la impronta de su gestión que por poco que nos guste debe caracterizarse por al menos cuatro cuestiones: La realización o al menos inicio de alguna obra o infraestructura prometida en el programa electoral, la segunda sería la mejora de la programación de fiestas prevista por el anterior equipo de gobierno, la tercera,  hacer unos nombramientos absolutamente disruptivos con un equipo realmente dinámico,  y la cuarta marcar la agenda de los temas de los que la ciudad habla y no dedicarse a responder a la oposición.

¿Cómo comunicar estos 100 días?: Todos los ayuntamientos por pequeños que sean cuentan con su página web o con servicio propio de comunicación y al final lo normal es encontrarse con una rueda o nota de prensa en la que a la manera de una dación de cuentas algún portavoz municipal relata con poca pasión, el listado de cosas que han hecho entre las que no suelen faltar, en ausencia de verdadera gestión: los conciertos de las fiestas veraniegas, las calles barridas, las horas extras de la policía local, las reuniones que ha mantenido su alcalde o alcaldesa, las exposiciones que han inaugurado, las estadísticas del uso de la piscina municipal, los cursos de la universidad popular que comienzan y cosas de similar poca importancia.

Todo ello a menudo con el concejal de turno lo que es peor, el Alcalde o alcaldesa, sentado detrás de una mesa con un montón de papeles en una mano y en el peor de los casos con el técnico de festejos al lado. Por su parte, o mucho nos equivocamos o lo previsible será que la oposición haga su balance quejándose de que el gobierno no ha hecho nada o que lo que ha hecho estaba ya previsto por el gobierno saliente y de que las fiestas han sido muy caras para la participación que ha habido, y que el pueblo está sucio, y que ha faltado policía en los eventos, o que los concejales y el equipo de gobierno se han puesto sueldos más altos que sus predecesores.

Algo parecido a esta forma de comunicar es lo que suelen hacer los concejales de festejos cuando para contar su programa de fiestas lo leen de arriba abajo con fechas horarios y sistemas de participación, como si fuera un anuncio oral de cada actividad, todo ello adornado con un cartel de fiestas pegado en la mesa o lo que es peor con una foto final en la que el concejal sujetando el cartel de fiestas sonríe con cara de asustado para generar una imagen con la que acompañar la noticia.

Esto nos sirve para recordar que suele acabar en problema que un concejal del gobierno sea el encargado de transformar la gestión en contenidos para difundir, porque, aunque al comienzo hacen esta labor con ilusión y ganas, no tardan mucho en agotarse dado que es una actividad que les quita tiempo de su verdadera tarea que no debe ser otra que la de implementar políticas transformadoras en su área que acaben caracterizando su gestión

Lamentablemente casi todos los gobiernos locales recién llegados han tenido que dedicar estos 100 primeros días a atender sobre todo el calendario de festividades locales, que suele coincidir con las fechas veraniegas en nuestros pueblos y ciudades y no son pocos los alcaldes y alcaldesas, sobre todo los recién llegados que han tenido que enfrentar este calendario con las arcas municipales bastante mermadas, ya que sus gobiernos predecesores adelantaron mucho el gasto en su último año de legislatura para enfrentar con más garantía de éxito la campaña electoral.

Es cierto que pinchar en esas fiestas habría sido algo imperdonable para la mayoría de los gobiernos locales pues dejaría una sensación de incapacidad que, aunque hay tres años y medio para borrar será utilizado por la oposición sin cesar a lo largo de toda su tarea.

Ahora, si has leído este artículo y formas parte de un gobierno local o de la oposición ponte manos a la obra y recuerda, si no has sido capaz de hacer las cosas de otra manera en estos 100 primeros días tu trabajo para lo que queda acaba de multiplicarse por dos.

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