jueves, 29 febrero, 2024
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La estafa del masaje de piernas que usa al Ayuntamiento de Valdepeñas

Carmen, vive en Valdepeñas tiene 78 años es viuda, vive sola aunque sus hijos la visitan muy a menudo, participa en los talleres y actividades que el Ayuntamiento organiza para las personas mayores y lleva una vida tranquila después de años de trabajo.

Vive en un primer piso, muy céntrico, un piso pequeño al que se mudó para vivir la última etapa de su vida en un lugar recogido que no requiriese mucho esfuerzo. En estos días está además tramitando la ayuda a domicilio.

El pasado jueves se disponía a salir de casa camino de un taller de memoria de los organizados por el Ayuntamiento, era mediodía, y justo sonó el portero automático, alguien que decía ser del ayuntamiento venía a “darle el masaje de piernas”  para mejorar su salud en nombre del Ayuntamiento, ella abrió la puerta y una mujer joven muy locuaz le indicó que venía a darle un masaje de piernas dentro del programa municipal de atención a los mayores.

Todo fue muy rápido, le explicó que venía del Ayuntamiento, y mientras le preguntaba si vivía sola le dijo que no tenía mucho tiempo y que se sentase para poder hacerle el masaje de piernas que mejoraría su circulación, y que este era un servicio municipal, “ahora el ayuntamiento ofrece un montón de servicios como este gratuitos,” le explicó además de insistirle que muy pronto tendría también el servicio de comida a domicilio. Carmen siempre dispuesta a agradar atendió con cordialidad a la mujer, que con mucha soltura la sentó en su salita de espaldas a la puerta de entrada de su pequeño piso.

La mujer que insistía en proporcionar el servicio la advirtió de que tenía mucha prisa y mucha tarea y la emplazó a sentarse  para poder hacer su “trabajo” y dándole una conversación muy fluida comenzó a realizar ese masaje de piernas que decía que venía a dar y que si no se lo daba ahora lo perdería.

En toda su conversación el Ayuntamiento estaba muy presente. No pasarían más de 15 minutos de ese servicio. Todo parecía normal, hasta el punto de que cuando terminó, Carmen, acompañó a su “benefactora” al portal y una vez que la asistente se fue, ella misma cogió su bolso y se fue a sus recados.

A la vuelta cuando fue a ponerse cómoda descubrió que alguien había estado en su dormitorio y que todos los cajones estaban revueltos así como las puertas de los armarios abiertas y hasta el colchón aparecía removido como si hubieran mirado de bajo de él.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Carmen, que vive con una pensión de sus años de trabajo como limpiadora y un complemento de viudedad. Habían robado en su casa. Con un temblor que le recorría todo el cuerpo llamó a su hija por teléfono y con su ayuda comprobaron que le habían sustraído el dinero que tenía en casa, lo previsto para los gastos el mes y una pequeña cantidad para imprevistos, casi mil doscientos euros en total, que Carmen siempre guarda en su mesilla, afortunadamente no encontraron las pocas joyas de más valor sentimental que otra cosa, que Carmen guarda después de una vida de trabajo.

Repasando lo que ocurrió con su hija todo encajó: mientras Carmen recibía un “masaje de piernas de alguien del Ayuntamiento” otra persona se coló en su casa, y en menos de 15 minutos le arrebató todo lo que pudo. De hecho la puerta había sido manipulada para favorecer que pudiera pasar la acompañante de la “masajista” mientras ella estaba recibiendo ese falso servicio.

Cuando Carmen junto con su hija fue a la policía a poner la denuncia, un agente la recibió con la pregunta : Qué ¿le han dado un masaje de piernas?

Por lo que se ve la policía ya estaba al tanto de esta situación pero nadie desde el Ayuntamiento había advertido por ningún medio que en su nombre se estaban produciendo este tipo de robos en hogares de personas mayores a las que posiblemente realizan seguimientos para comprobar sus horarios y garantizarse que viven solas. Está claro que aunque el auténtico culpable de esta situación es el grupo de ladrones que están entrando en las casas de los mayores que eligen, el Ayuntamiento debería haber activado algún sistema de protección y/o información para los mayores de la localidad, si es que ya se conocían casos similares.

Carmen ahora vive con miedo, víctima de unos infames cuya cobardía les lleva a desvalijar a personas mayores, donde saben que no corren riesgos, unos verdaderos “valientes”, que usando el nombre de una administración pública arrebatan a los mayores que viven solos todo lo que pueden en menos de 15 minutos. Hasta ahora estas situaciones no han generado daños a estas personas más allá de los psicológicos y el lógico quebranto económico, pero se debería dar información púbica de esta situación para no se produzcan más este tipo de robos que pueden generar situaciones peligrosas además de un gran clima de desconfianza que perjudicaría a los verdaderos servicios municipales.

El verdadero nombre de la víctima se ha ocultado a petición de sus familiares.

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